8 falsos mitos sobre la leche y su consumo

En los últimos años, más aún con la expansión del estilo de vida fitness y saludable, se ha satanizado el consumo de leche de vaca y los derivados de los lácteos. Más para aquellos que buscan bajar de peso o tener un figura digna de un catálogo de bikinis.

Es tanto, que a menudo se han generado falsedades sobre el consumo de este líquido, que es vital sobre todo en las edades iniciales. Para desmontar estos mitos, un grupo de facultativos de prestigio realizó un documento de consenso en el cual desmienten las “ideas equivocadas sobre el consumo de leche y otros derivados de lácteos”, ante el descenso preocupante de su popularidad.

En este sentido, un artículo de El País recogió lo publicado en el Tratado de Nutrición de la Editorial Médica Panamericana, sobre la importancia de consumir leche de vaca, ya que “constituye un grupo alimenticio que se adapta a las distintas necesidades de cada persona, en función de su situación fisiológica y de salud”.

Tomando como principio esto último, es conveniente desterrar los falsos tópicos que amenazan la salud de quienes creen que es perjudicial.

1. La leche debería consumirse solo en la niñez, como hace el resto de los mamíferos

Tal y como comenta Salvador Zamora Navarro, catedrático emérito de Fisiología de la Universidad de Murcia, “es cierto y evidente que, a excepción del hombre, ninguna especie adulta puede consumir leche”. No obstante, no e la falta de nutrientes, sino el descubrimiento del ordeño hace más de 6.000 años.

“Ha tenido que desarrollarse la ganadería para que la especie humana pueda disponer de carne y leche en cantidades suficientes para cubrir sus necesidades”, cosa que el resto de los mamíferos no pueden hacer, por razones más que obvias.

2. Es perjudicial porque produce mucosidad y sube el colesterol

Son múltiples los estudios que desmienten el vínculo entre la leche y la producción de moco. En concreto, una investigación de la Universidad de Adelaida (Australia), llegó a la conclusión que “no se puede detectar una asociación global estadísticamente significativa entre la ingesta de leche y productos lácteos y los síntomas de producción de moco en adultos sanos, ya sean asintomático o sintomático, con infección por rinovirus”.

Respecto al colesterol, el Libro Blanco de los Lácteos aclara el tema: “La lecehe y los productos lácteos aportan ácido linoleico que contribuye a mantener los niveles normales de colesterol en sangre”.

Además, añade que “en la actualidadse dispone de una amplia evidencia científica con respecto a la disminución de los niveles de colesterol. Cuando la dieta se suplementa con yogur o leche semidesnatada, se han conseguido disminuciones del 5% en los niveles de colesterol”. En contraparte, en el mercado existe una amplia gama de leches bajas en grasa.

3. La leche tiene antibióticos

Tenemos que tener en cuenta que a nivel mundial la leche pasa por un control de calidad y estándares altos para su comercialización. Por lo tanto vender leche o lácteos que contengan antibióticos está prohibido y penado, de modo que las leches que se comercializan no los contienen.

Administrárselo a los animales para fomentar su crecimiento, también lo está. Solo se permite con fines terapéuticos. En tal caso, las vacas han de pasar un tiempo de retiro del ordeño.

4. Consumir leche produce alergias e intolerancias

Mucha tela se ha cortado sobre este tema, sin embargo, un estudio de la Asociación Española de Pediatría, la alergia a la proteína de la leche e adquiere, en términos generales, de manera espontánea y afecta a solo un 2.5% de la población mundial.

En cuanto a los que sufren de intolerancia a la lactosa, existe la leche deslactosada.

5. La leche produce cáncer de próstata

No hay estudios concluyentes que avalen la relación positiva entre este tipo de cáncer y consumo de leche. Por el contrario, parece probada la relación entre el consumo de lácteos y una menor incidencia en algunos tipos de cáncer, en específico el de mama. Y el de la leche con “una reducción en el riesgo de cáncer colorrectal”, como explican varios análisis.

6. La leche engorda porque contiene grasa y azúcar

La clave de las bondades de la leche es que “proporciona un elevado contenido de nutrientes en relación al contenido calórico, es decir, una excelente densidad nutricional”, según afirma la Fundación Española de Nutrición.

Además, los niveles de grasa que contiene la lecho no son elevadas, A saber: 3.5% en la entera, 1.6% en la semidesnatada y menos 0.5% en la desnatada.

De hecho, este estudio realizado por la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense concluyó que “las personas con peso corporal normal tuvieron mayores ingestas de productos lácteos en comparación con las personas con sobrepeso y obesas”.

En referencia al azúcar, la lactosa es un azúcar naturalmente presente, no añadido, que en oposición a la glucosa y otros azúcares libres, no induce a una respuesta insulinémica tan elevada y se metaboliza de forma diferente al azúcar de mesa común (sacarosa).

7. No es necesario tomar leche para consumir el calcio necesario

“Es difícil cubrir las recomendaciones de calcio sin consumir productos lácteos”. Lo escriben los doctores especialistas en medicina preventiva y nutrición Javier Aranceta y Lluís Serra en el libro Leche, Lácteos y Salud, publicado por la Editorial Panamericana en 2004.

Donde también se hace hincapié en la buena absorción del mineral contenido en la leche: “La digestibilidad del calcio y del fósforo es bastante alta en la leche, debido, en parte, a que se encuentran conjuntamente con la caseína. Por ello, la leche es la mejor fuente de calcio tanto para el crecimiento de los huesos en los jóvenes, como para el mantenimiento de la integridad ósea en los adultos”.

8. Las bebidas vegetales son una alternativa a la leche de vaca

Son blancas, vienen en envases de cartón y se beben, allí acaban las similitudes entre la leche y las llamadas “leches vegetales”.

Y algo más: “Por sus características y propiedades, estas bebidas no sustituyen a la leche”, en términos estrictamente nutricionales.

Tanto es así que el Acta Pediátrica sobre errores dietéticos en el lactante sugiere: “Sería deseable que se indicase que estas bebidas no deben consumirse de forma exclusiva antes del año de vida y que no son un alimento completo ni una alternativa nutricional a la leche de vaca”.

Fuente: Urgente 24, 30-8-2018