Análisis Fundación Roger Torné: ¿Es más saludable incluir lácteos desnatados en la alimentación infantil?

noticiassal09019_infantilHasta hace poco pensábamos que era mejor consumir lácteos desnatados para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantiles. Por una parte, creíamos que así los niños disminuían la cantidad de calorías ingeridas y, de la otra, eliminábamos las grasas saturadas que aporta la leche. Y visto así, parece coherente y bastante lógico.

Pero, a pesar de que parecía evidente, los estudios más recientes obtienen resultados diferentes a los esperados. Por ejemplo, en un estudio observacional se analizó la evolución del peso de 10.000 preescolares que tomaban leche entera o desnatada. Los investigadores concluyeron que el consumo de leche desnatada no está relacionado con una disminución del sobrepeso y que cambiar la leche entera por la desnatada tampoco sirve para reducir la incidencia de obesidad o revertirla.

Otros estudios realizados en adultos nos aportan conclusiones similares. Éste es el caso de un estudio que nos indica que las personas que consumían lácteos enteros tenían, de manera general, un 46% menos de riesgo de padecer diabetes o un 8% menos de riesgo de tener sobrepeso u obesidad que las personas que los consumían desnatados.

Más azúcar en los lácteos desnatados

¿Cuáles pueden ser los motivos de estos resultados si a primera vista no parecían nada obvios? Al principio hemos explicado que tomar lácteos desnatados parecía que podía ayudar a reducir el número de calorías ingeridas. Y, de hecho, esto sería así porqué las grasas aportan más calorías que el resto de nutrientes (proteínas o hidratos de carbono). El problema es que, en la mayoría de los casos, se elimina la grasa del producto lácteo pero, para hacerlo más sabroso, se le añade azúcar. Por lo tanto, estamos elevando el consumo de éste segundo.

Por eso, deberíamos tener presente la importancia de revisar las etiquetas nutricionales de los alimentos. El hecho de que se indique que es bajo en grasa o un 0,0% grasas no significa que no se le haya añadido bastante azúcar. Por otro lado, también hay que destacar que no es lo mismo alimentos lácteos que “chuches” lácteas. Es decir, no es lo mismo un yogur natural o un queso de calidad que un producto lácteo con chocolate, sabores diversos, leche con cereales infantiles o quesos para untar. Todos estos son productos muy procesados que acostumbran a contener mucho azúcar, aditivos o quesos de poca calidad. También debemos tener presente que es posible que la grasa de los lácteos enteros influya en el aumento de la sensación de saciedad de quien los toma y, por lo tanto, podrían ayudar incluso a ingerir menos calorías.

Los lácteos y las grasas saturadas

Por otra parte se recomendaban los lácteos desnatados para evitar ingerir las grasas saturadas que nos aporta la leche. En su momento, se creyó que todas las grasas eran malas, pero más adelante se crearon dos grupos. Había grasas buenas y otras (las saturadas) que pasaban a ser el diablo nutricional por excelencia. Pero ahora hemos visto que tampoco todas las grasas saturadas son iguales ni se comportan de la misma manera cuando las metabolizamos.

Los efectos de las grasas saturadas son muy distintos según su longitud (es decir el número de átomos de carbono que las constituye) y también según el alimento que las contenga (el aceite de oliva también contiene ácidos grasos saturados…). Por eso, con las evidencias que tenemos actualmente no podemos afirmar que tomar lácteos desnatados sea mejor que tomarlos enteros.

Como resumen, podríamos decir que los numerosos estudios observacionales de los que disponemos actualmente no parecen justificar las recomendaciones de limitar la ingesta de lácteos enteros. Por otro lado, los estudios tampoco indican que tomar leche desnatada aporte ventajas para la salud de los niños ni tampoco de prevención de la obesidad infantil. Lo que sí sería recomendable es evitar los productos altamente procesados, muy presentes en la alimentación infantil, como las bebidas desnatadas, pero llenas de azúcares.

Referencias

Longitudinal evaluation of milk type consumed and weight status in preschoolers.Rebecca J Scharf, Ryan T Demmer, Mark D DeBoer Arch Dis Child  2013;98:335-340

Circulating Biomarkers of Dairy Fat and Risk of Incident Diabetes Mellitus Among US Men and Women in Two Large Prospective Cohorts. Mohammad Y. Yakoob, Peilin Shi, Walter C. Willett, Kathryn M. Rexrode, Hannia Campos, E. John Orav, Frank B. Hu and Dariush Mozaffarian Circulation. 2016

Dairy consumption in association with weight change and risk of becoming overweight or obese in middle-aged and older women: a prospective cohort study 1,2,3. Susanne Rautiainen, Lu Wang, I-Min Lee, JoAnn E Manson, Julie E Buring, Howard D Sesso American Journal of Clinical Nutrition 2016

The relationship between high-fat dairy consumption and obesity, cardiovascular, and metabolic disease. Kratz M1, Baars T, Guyenet S Eur J Nutr. 2013 Feb;52(1):1-24.

Autora: Gemma Ros. Fuente: fannewsclub, España. 10-9-2016