Argentina: La “Copa de leche” apunta al valor nutricional

Entregan 120 mil raciones diarias y quieren evitar hablar solo de calorías.

Niños con sobrepeso y pequeños malnutridos son los dos extremos que encuentran en la población escolar. Según estadísticas brindadas por el Programa Nacional de Salud Escolar (Prosane), en 2016 el 31% de la población infantil y adolescente (entre 6 y 11 años) tenía sobrepeso en Salta. Esas cifras empeoraron en 2017: el relevamiento de esta entidad señaló que ese número había aumentado al 36%.

Teniendo en cuenta estas realidades es que el programa Copa de Leche trata de armar una ración adecuada para cada situación. En diálogo con El Tribuno, la licenciada en Nutrición Soledad Ceballos, miembro del equipo de profesionales del plan Copa de Leche, destacó que para los niños de los merenderos y que cursan la escuela primaria se arma un menú determinado, teniendo en cuenta sus necesidades nutricionales, mientras que para los estudiantes del secundario se organiza otro distinto.

“Es importantísimo aclarar que la copa de leche es un refuerzo alimentario, a lo que el niño o adolescente consume en su casa”, destacó.

Ceballos también contó que a través de la copa de leche se busca que los chicos tenga una incorporación de glucosa porque esto mejora la atención y la funcionalidad del cerebro.

En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud recomienda que el desayuno o merienda registre un aporte de entre 280 y 345 calorías. En el caso de las meriendas armadas por el programa Copa de Leche, el aporte es en promedio de 320 calorías.

“Ahora estamos apuntando al valor nutricional más que al valor calórico de los productos que se sirven en la copa de leche”, explicó la nutricionista. Es por eso que al menú se sumaron los panes integrales y la leche descremada. “Con eso estamos siguiendo los acuerdo internacionales que recomiendan aumentar el consumo de fibras y productos descremados en los niños”, agregó.

Debido al sobrepeso de los chicos, se apunta a un consumo controlado de alimentos. “Antes, en los comedores se ofrecía polenta, arroz y fideos, que son todos ingredientes que fueron generando una mal nutrición por exceso. Es por eso que se busca un punto medio, con productos puntuales como la fibra y los lácteos descremados”, agregó.

Las propuestas

La copa de leche que se entrega en merenderos y escuelas del nivel primario y secundario brinda una oferta armada para la semana. Ahora que comienza el frío, tres días en la semana, los beneficiarios reciben té y mate cocido con panes de leche y los otros dos días se les sirve lácteos (leche descremada chocolatada o sola) con pan integral.

Adriana Portal, titular del programa Copa de Leche, recordó que este plan ya tiene 52 años de existencia y que a lo largo de este tiempo se fue modificando en función de las necesidades de los pequeños.

Se entrega un total de 120 mil raciones diarias. Se beneficia a 117 escuelas primarias, 57 secundarias, 18 escuelas técnicas y 27 merenderos, además de un total de 44 instituciones más entre las que se cuentan las escuelas deportivas, instituciones formales, parroquias, centros de jubilados e instituciones especiales.

A los cambios en la propuesta del programa se sumó la oferta para las personas con diabetes y celiaquía. “En el caso de los celíacos se cambió las harinas y en los otros casos, donde también se cuenta a los niños que tienen sobrepeso, se buscó servir leche descremada. Antes un chico con celiaquía se quedaba sin la copa de leche o la tomada y se enfermaba. Ahora están cubiertos al ciento por ciento”, agregó Portal.

Educación nutricional

Durante los últimos dos años el programa Copa de Leche sumó actividades relacionadas con la educación nutricional. “En las escuelas no se cuenta con una currícula para este tipo de cosas y muchas veces las familias no tienen un acercamiento a la buena nutrición”, explicó Portal.

Para llevar este mensaje se creó el personaje “La Vaca Nata”, que es la encargada de hablar de nutrición, junto a un grupo de profesionales. Ellos visitan las escuelas luego de haber coordinado con los docentes y directivos de cada institución educativa. Durante el taller, y a través de canciones y juegos, se trabaja con los nutricionistas y los chicos.

“En todos los casos los docentes siempre se suman porque saben de la necesidad de formación nutricional que tienen los chicos y que se multiplica cuando van a la casa y lo charlan con los padres”, agregó.

Fuente: El tribuno, Argentina. 9-4-2018