De vaca, avena, soja o cabra. Y la mejor leche es…

NoticiasSAL0909_mejorlecheAnte el aluvión de bebidas blancas en el súper, toca decidir cuál debería llevarse a casa.

Una visita al lineal de la leche de cualquier gran superficie basta para darse cuenta de que la “familia láctea” ha crecido: a las clásicas (de vaca: entera, semidesnatada, desnatada) se han unido las enriquecidas, la de cabra, la de soja, avena, arroz o almendras. Pero no todo es leche. Hay que fijarse bien en el etiquetado para comprobar que en muchos casos la denominación es “bebida vegetal” o “bebida láctea”. La Unión Europea solo permite el uso de la palabra “leche” para referirse a la de origen animal, según el Reglamento 1308/2013. Incluso obliga a indicar en el envase la especie animal de la que procede la leche si no es bovina; por ejemplo, la de cabra. Por tanto, las bebidas vegetales, llamadas popularmente “leche de soja, arroz, almendras o avena”, no son leche. Y en cuanto a las leches enriquecidas, según explica el profesor Ángel Gil Hernández, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada y presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), “cuando incluyen ingredientes que no son propios de la leche, por ejemplo, ácidos grasos Omega 3, se consideran preparados lácteos”. Aclarada la cuestión formal, la pregunta de fondo es: ¿qué indicación puede tener cada una desde el punto de vista de la salud?

Leche de vaca: nutricionalmente, la más completa

Esta leche aporta proteínas de alto valor biológico e hidratos de carbono, fundamentalmente en forma de lactosa, además de grasas, calcio, magnesio, fósforo, cinc y otros minerales, así como vitaminas del grupo B y vitaminas A y D, según el informe científico La leche como vehículo de salud para la población, elaborado conjuntamente por la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y la Fundación Española de Nutrición (FEN). La variedad que más se bebe en España es la semidesnatada –según el mismo informe–, donde figura que en 2013, el consumo supuso el 42,6% de la leche envasada. ¿Cuándo conviene la leche baja en grasas? Según Ángel Gil, en caso de sobrepeso u obesidad se suele aconsejar la desnatada o semidesnatada, “variedades que también pueden ser útiles en adultos y personas mayores de 65 años que quieran controlar la ingesta de grasas saturadas”, apostilla. En cuanto a los niños, Patricia Nevot, dietista-nutricionista del Centro Alimmenta en Barcelona, recomienda la entera para menores de 4 años, a no ser que el médico indique lo contrario. “Cubre, en suma, un alto porcentaje de las recomendaciones diarias de nutrientes para el ser humano. El calcio de la leche de vaca presenta también una elevada biodisponibilidad, ya que se absorbe en un 32 %. En el caso de sus variedades desnatadas y semidesnatadas, el aporte calórico es menor y, por lo tanto, también lo es su contenido en vitaminas A y D (por esta razón, existen la leches enriquecida)”, explicó a BUENAVIDA Marta María Suárez López, presidenta de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (ADDINMA).

Leche sin lactosa: solo para intolerantes

Recomendada para quienes sufren intolerancia a la lactosa, el azúcar de la leche. Estas personas tienen déficit de lactasa, una enzima que se encarga de descomponer la lactosa para que el intestino pueda absorberla. Entre el 20 y el 40 % de la población española podría sufrir este problema, según la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD). Pero desde esta misma entidad también se advierte de que el autodiagnóstico debe evitarse, ya que la variedad e inespecificidad de los síntomas (hinchazón abdominal, diarrea, gases abdominales, flatulencia, dolor abdominal, retortijones, náuseas o vómitos) puede llevar a confundir la intolerancia a la lactosa con otras patologías. “Muchas personas la están tomando sin diagnóstico médico y esto no es correcto porque la lactosa cumple funciones importantes, como es la absorción del calcio, además de mejorar la microflora intestinal”, alerta el profesor Ángel Gil. Hay que destacar que el diagnóstico no requiere pruebas invasivas, se realiza mediante un sencillo test de aliento.

Leche de cabra: regular para la dieta, excelente para la digestión

Sus propiedades organolépticas (color, olor, sabor) son ligeramente diferentes de la de vaca: más blanca, más ácida y un poco más espesa. Contiene más grasa y proteína que la de vaca, “por lo que se recomienda beber menos cantidad en comparación con la de vaca, ya que proporciona más energía”, indica Ángel Gil.

Un estudio realizado en la India en el que se llevó a cabo un análisis comparativo de las proteínas de la leche de vaca y de la de cabra, concluyó que esta última podía ser una alternativa hipoalergénica a la leche de vaca en la dieta humana. “Puede dar menos alergia en individuos cuya reacción con la de vaca no es muy aguda, pero esto hay que tomarlo con mucha precaución y debe comprobarse siempre bajo control médico”, advierte Gil. La Fundación Española de Nutrición la recomienda para personas con problemas digestivos, como úlceras, gastritis o trastornos hepáticos. En España, según Capricare, que comercializa leche infantil de cabra, ya supone un 10,7% de la producción lechera total.

Fuente: El País, España. 2-9-2015