Día Internacional de la Leche: 5 bulos sobre la leche que quizás desconoces

La leche y los productos lácteos son básicos en una dieta sana y equilibrada. Por ello, y en conmemoración del Día Internacional de la Leche, que se celebra cada 1 de junio, hemos contado con la ayuda de INLAC y Rosa Mª Ortega Anta, Catedrática de Nutrición y Doctora en Farmacia del Departamento de Nutrición y Ciencia de los Alimentos en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, y Miembro del Comité Científico que asesora a INLAC en asuntos científicos, para conocer cinco de los bulos que continúa habiendo en la sociedad sobre el consumo de lácteos.

1.¿Los lácteos producen más mucosidad en los niños?

Aunque es una idea que ha circulado entre padres y profesionales sanitarios, los estudios científicos realizados sobre el tema indican que los lácteos no aumentan la producción de mocos, ni perjudican a pacientes asmáticos, y que no hay razón para restringirlos por ese motivo. Se ha comprobado incluso que las personas que creen que los lácteos producen mayor mucosidad, declaran que les sucede a ellos, incluso cuando se les da una bebida de soja / otra bebida que les haga pensar que se trata de leche, por lo que parece existir una influencia psicológica, si creen que el efecto se va a manifestar, pero no hay razones para que suceda y los estudios científicos así lo demuestran.

2.¿Los lácteos engordan?

Algunas personas han planteado la posibilidad (errónea) de que los lácteos sean alimentos ricos en grasa, cuyo consumo favorezca el riesgo cardiovascular, o el aumento de peso, sin embargo estas consideraciones son erróneas. Aunque algunos quesos tienen mayor contenido en grasa (y deben ser tomados con mayor moderación), la leche tiene 3.5 g/100 g de grasa, contenido inferior al de muchos otros alimentos, pero además para los lácteos se encuentran productos semidesnatados y desnatados que no existen como alternativas de consumo para otros alimentos, por tanto el contenido en grasa de los lácteos no es elevado y se pueden elegir productos con menos grasa o sin ella. Excepto los quesos y postres dulces, el resto de los lácteos aportan muchos nutrientes en una cantidad moderada de energía y además diversas investigaciones ponen de relieve que, cuando se sigue una dieta hipocalórica, el consumo adecuado de lácteos ayuda a perder más peso y más grasa y a conservar la masa muscular. Al aumentar la ingesta de calcio en los adipocitos se favorece la lipolisis, por lo que los lácteos se deben tomar en cantidad adecuada cuando se intenta perder peso.

3.¿Es mejor tomar productos sin lactosa?

No es mejor tomar lácteos sin lactosa salvo que se sea intolerante a la lactosa, pero no como pauta generalizada. El mensaje que indica que muchas personas no toleran los lácteos debe ser también analizado, en España un 40% de individuos tienen intolerancia a la lactosa (porque producen poca lactasa y solo pueden digerir una cantidad variable de lactosa), sin embargo estas personas pueden digerir algo de lactosa (y quizá nunca lleguen a tener molestias ante un consumo medio de lácteos).

Además pueden tomar lácteos sin lactosa, toleran mejor el yogur y el queso (por tener menos lactosa y porque los microorganismos vivos del yogur aportan lactasa que ayuda en la digestión de la lactosa), y en circunstancias excepcionales, cuando no se dispone de lácteos sin lactosa se pueden tomar pastillas de lactasa y se resolvería el problema. No hay que restringir el consumo de lácteos por intolerancia a la lactosa, solo elegir los lácteos más adecuados. En caso de alergia si habría que eliminar los lácteos de la alimentación, pero este problema es mucho menos frecuente. Tanto para la intolerancia a la lactosa, como ante la alergia a las proteínas de la leche, conviene evitar el autodiagnóstico (con frecuencia equivocado, como se ha comprobado en diversos estudios), se debe acudir a un especialista para hacer un diagnóstico del problema y seguir las pautas de alimentación y/o suplementación adecuadas a cada caso.

4.¿Los lácteos aumentan el colesterol?

Las últimas investigaciones realizadas ponen de relieve que el consumo de lácteos, incluso enteros no se asocia con aumentos del colesterol. El tipo de ácidos grasos saturados presentes en los lácteos y su estructura química en los triglicéridos hacen que esta grasa no contribuya a elevar el colesterol sanguíneo, por lo que los lácteos (totales o incluso los enteros) no se asocian con mayor riesgo cardiovascular y pueden asociarse, incluso, con un efecto protector. No se debe olvidar además que el calcio ingerido forma complejos con la grasa de la dieta y aumenta su eliminación con las heces, disminuyendo la absorción. También hay que tener presente que el calcio contribuye a disminuir la presión arterial, lo que resulta muy favorable en la protección cardiovascular.

5.¿La leche entera tiene más calcio?

Es muy pequeña la diferencia en el contenido en calcio de la leche entera, semidesnatada o desnatada, pero tiene una cantidad algo superior de calcio la leche semidesnatada y desnatada porque al quitar la grasa de la leche, el resto de los componentes por cada 100 ml aumenta ligeramente. En concreto 100 ml de leche entera tienen unos 120 mg de calcio, mientras que la misma cantidad de leche desnatada aporta 130 mg, aunque la diferencia es muy pequeña, como para elegir un alimento / otro por su contenido en calcio, que en cualquier caso supera el de la mayor parte de los alimentos.

Aunque la ingesta de calcio de la población española ha sido considerada, con frecuencia, como adecuada, diversos estudios señalan que más de un 75% de los individuos tienen ingestas inferiores a las recomendadas, y dado que más del 50% del calcio de la dieta proviene de lácteos, aumentar el consumo de estos alimentos puede ser útil para aproximar las ingestas de calcio y otros nutrientes a las de referencia.

Pero, ¿se puede conseguir el calcio de otros alimentos y no de lácteos, no?

Por supuesto otros alimentos aportan calcio, pero el procedente de lácteos es el de más fácil absorción y utilización y es más sencillo conseguir 250 mg de calcio tomando un vaso de leche, que tomando 25 g de semillas de sésamo. Además para cubrir las ingestas recomendadas de calcio, en una alimentación convencional es bastante sencillo tomar, a lo largo de un día, un vaso de leche, 1-2 yogures, y un poco de queso, y es mucho más difícil tomar 25 g de semillas de sésamo más 250 g de acelgas y 175 g de garbanzos (cada día), además el aporte calórico asociado al consumo de algunos alimentos (legumbres, frutos secos, sardinas enlatadas….) sería bastante elevado para conseguir un aporte de calcio similar en cantidad, pero siempre de más difícil utilización que el procedente de lácteos.

Fuente: Revista Alimentaria. 01/06/2020