Expertos españoles e iberoamericanos destacan la leche como un elemento clave para el crecimiento del feto

El consumo de leche y de otro tipo de lácteos ayuda al crecimiento del feto durante el embarazo, así como al peso del bebé al nacer, según se recoge en el informe La leche como vehículo de salud en situaciones fisiológicas especiales: mujer gestante.

En concreto, en este informe, que ha sido elaborado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN) junto con la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), se pone de manifiesto que “la leche y los lácteos tienen un papel muy relevante en la dieta de las embarazadas, ya que aportan proteína de alta calidad nutricional, calcio, vitamina D y vitaminas del grupo B, entre otros nutrientes”, ha declarado el presidente de FINUT, Ángel Gil.

La utilización de suplementos nutricionales es “la manera tradicional de tratar de asegurar la ingesta apropiada de algunos micronutrientes cuyos requerimientos son elevados en la mujer gestante”, han subrayado los expertos.

Esta revisión, además, pone de manifiesto que “la leche puede ser un vehículo óptimo y más natural para desarrollar alimentos fortificados que ayuden a asegurar la ingesta de estos nutrientes claves, que tienen efectos beneficiosos sobre el crecimiento fetal y sobre la salud de la madre y del futuro bebé”.

Según han explicado los especialistas, la leche, por sus características físico-químicas y por su facilidad y frecuencia de consumo, es “un vehículo ideal para el enriquecimiento y la fortificación de la dieta con determinados nutrientes, como el calcio, la vitamina D o los ácidos grasos Omega-3”.

Por otro lado, en el informe se ha llevado a cabo una revisión sobre el papel de los lácteos durante el embarazo, llegando a la conclusión, tal como apunta el presidente de la FENm Gregorio Varela, de que “el consumo de lácteos convencionales mejora el estado nutricional de la mujer gestante y tiene también efectos beneficiosos sobre el crecimiento fetal y sobre algunos marcadores de salud, tanto en las madres como en sus hijos”.

Además, los estudios con lácteos “fortificados y enriquecidos muestran beneficios” en la salud ósea de la madre y de su hijo, y parece que podrían tener también un impacto positivo en el desarrollo visual y cognitivo del niño.

“Los suplementos nutricionales y los alimentos fortificados o enriquecidos, siempre bajo la supervisión de un profesional sanitario, pueden ser de utilidad para alcanzar las ingestas aumentadas de determinados nutrientes fundamentales para el desarrollo presente y futuro del niño, así como para el mantenimiento de la salud de la madre”, ha concluido la Secretaria General de SEGO, María Jesús Cancelo.

Fuente: El Economista, España. 31-5-2018