Las proteínas de la leche pueden controlar tu peso por su efecto saciante

“La intolerancia es más visible ahora porque hay mayor tecnología para diagnosticarla”

La coordinadora académica de la Escuela Internacional de Industrias Lácteas, Mónica Cubas Hernández, participó ayer en CulturAlcampus con la conferencia “La importancia de los productos lácteos en la nutrición”, donde desmontó mitos sobre alimentación y abogó por la ingesta de lácteos por sus múltiples beneficios.

–¿Qué beneficios aportan al cuerpo los productos lácteos?

–Los productos lácteos cuentan en su composición con una gran variedad de nutrientes que los convierte en alimentos muy completos, además de equilibrados por el buen balance entre los tres contribuyentes mayoritarios de la leche: grasa, proteínas de alto valor biológico y carbohidratos. Es también una de las principales fuentes de calcio en la naturaleza.

–¿En qué medida deben tomarse?

Coincidiendo con la reciente campaña publicitaria lanzada por la Organización Interprofesional Láctea (INLAC), como su lema, “3 Lácteos al Día”, que recuerda a los consumidores la importancia de consumir leche y productos lácteos como fuente de nutrientes esenciales para el organismo, dentro de una dieta variada y saludable. Existe un amplio consenso entre la comunidad médica y científica, que coincide en apuntar la necesidad de consumir tres lácteos al día en todas las edades, desde la niñez hasta la tercera edad. Así, lo recomendado es ingerir entre dos y tres raciones si hablamos de niños y adultos y entre tres y cuatro en el caso de embarazadas, mujeres lactantes, adolescentes, deportistas o ancianos. La leche es un alimento especialmente importante en periodos de crecimiento y desarrollo, durante la infancia y la adolescencia, y en situaciones fisiológicas concretas como el embarazo y la lactancia. Su consumo también contribuye al buen mantenimiento de la masa ósea en el adulto y en el anciano.

–¿Qué provoca que algunas personas sean intolerantes a la lactosa?

–La lactosa es el azúcar de la leche que tiene que ser digerido para que nuestro cuerpo lo transforme en energía. En el intestino hay de forma natural una enzima llamada lactasa, responsable de romper la lactosa permitiendo su digestión. Hay personas con menor actividad de lactasa y por ello la lactosa no se digiere bien.

–¿Cuáles son los lácteos qué mejor se toleran?

–Existen diferentes grados de tolerancia a la lactosa. Es importante que cada persona encuentre su equilibrio, conozca su nivel de tolerancia y los productos que puede consumir. Los productos lácteos fermentados tienen menor contenido en lactosa. El yogur contiene aproximadamente cuatro gramos de lactosa, se puede consumir varias veces al día y contiene microorganismos beneficiosos que ayudan a la digestión de lactosa, evitando así los síntomas que sufren las personas que presentan intolerancia. En el proceso de elaboración del queso la mayor parte de la lactosa se pierde en el suero. Según avanza su maduración, la lactosa residual se transforma en ácido láctico. Por tanto, los quesos madurados no contienen lactosa.

–¿Por qué parece que ahora hay más casos de bebés y niños que sufren esa intolerancia?

–No creo que esto sea así. Ahora es más visible porque se diagnostica más, hay más tecnología para hacerlo que hace unos años y los médicos están más sensibilizados con determinados problemas alimenticios. Normalmente, el intestino delgado del bebé comienza a producir lactasa en el útero, de modo que su organismo puede aprovechar la leche materna de manera óptima inmediatamente después del nacimiento. Existen dos tipos de intolerancia, congénita y temporal. Una intolerancia congénita a la lactosa es algo muy poco común. El intestino del bebé es incapaz de producir lactasa. En los bebés que solo sufren temporalmente la intolerancia a la lactosa, suele aparecer pocos días después del nacimiento y desaparece en los primeros meses de vida, a más tardar cuando el tracto intestinal madura un poco más. En niños puede aparecer intolerancia temporal tras infecciones víricas o junto con afecciones que provoquen inflamación intestinal, como la enfermedad celíaca. Es frecuente que la intolerancia a la lactosa aumente con la edad debido a que algunas enfermedades digestivas y lesiones del intestino delgado pueden reducir la cantidad de enzima lactasa producida.

–¿Qué se pierden aquellas personas que no toman lácteos?

–Los lácteos aportan proteínas de alto valor biológico, grasas, hidratos de carbono como lactosa y oligosacáridos, vitaminas A, B12, riboflavina, niacina, piridoxina, tiamina o ácido fólico y minerales como el calcio, fósforo, magnesio, potasio y zinc. A mi modo de ver, una dieta equilibrada debe contar con ellos.

–¿Son ciertas las premisas que dicen que los lácteos engordan o que hay que suprimirlos si se tiene el colesterol alto?

–El aporte calórico de los lácteos no es elevado, teniendo en cuenta la cantidad de nutrientes que contienen. Existen estudios observacionales que relacionan la ingesta de leche y derivados con un menor riesgo de obesidad y diabetes tipo 2. Las proteínas de la leche pueden ser beneficiosas para controlar el peso, pues poseen un efecto saciante que ayuda a disminuir el apetito. Además, evidencias científicas sugieren que la grasa de la leche, en los productos lácteos, no tienen efectos negativos para la salud en cuanto a desarrollar síndrome metabólico o enfermedad cardiovascular.

–¿Qué piensa de aquellos que suprimen la leche por otras bebidas de soja, arroz o almendra?

–No son alimentos nutricionalmente comparables. La ingesta de otras bebidas vegetales no puede ni debe sustituir nunca al consumo de leche, pues estas tienen una composición diferente y no repercuten del mismo modo en nuestro organismo.

–¿Hay alguna edad en la que sea más aconsejable tomarlos o en cada época de la vida aportan algo importante?

–Existe un amplio consenso entre la comunidad médica y científica, que coincide en apuntar la necesidad de consumir tres lácteos al día en todas las edades, desde la niñez hasta la tercera edad. Así, lo recomendado es ingerir entre dos y tres raciones si hablamos de niños y adultos y entre tres y cuatro en el caso de embarazadas, mujeres lactantes, adolescentes, deportistas o ancianos.

–¿Qué se puede prevenir si se consumen lácteos?

–Estudios recientes han comprobado que los nutrientes que se encuentran en los lácteos contribuyen al cuidado de la salud durante toda la vida. Con su consumo podemos prevenir obesidad y sobrepeso, anemia, trastornos del crecimiento, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares.

–Como coordinadora, ¿en qué punto se encuentra la Escuela Internacional de Industrias Lácteas?

–Es un proyecto enmarcado en la iniciativa Zamora 10, que empezó con gran aceptación su actividad formativa en el pasado mes de febrero y en la actualidad ya cuenta con una fundación constituida para organizar y dirigir la escuela. Además, se consideró que debería estar gestionada y dirigida profesionalmente desde el mundo empresarial, concluyendo que la mejor forma sería la creación de una fundación privada. En la actualidad, se está llevando a cabo la impartición del Curso de Maestro Quesero, de 390 horas de duración, donde un total de treinta alumnos están recibiendo formación sobre principios básicos, recepción y tratamientos previos de la leche. Desde la Fundación Escuela Internacional de Industrias Lácteas , cuyo objeto es la creación, promoción , impulso y gestión de la Escuela Internacional de Industrias Lácteas , dedicada a la enseñanza, divulgación y promoción de los sectores ovino, caprino, vacuno y lácteo/quesero, se analizarán los aspectos más importantes de los productos lácteos en la nutrición; alimentos imprescindibles.

Fuente: La Opinión, España. 30-10-2019