La leche de vaca supera la moda vegetal

noticiassal09016_supera-vegetalEl consumo de leche de vaca sigue siendo alto -más del 90 por ciento de españoles lo hacen a diario-, pero lo cierto es que sigue una senda menguante en los últimos años: la ingesta de leche líquida ha pasado de 97 litros anuales por persona en 2000 a menos de 73 en la actualidad. Un descenso que contrasta con el auge de las denominadas leches vegetales -de soja, almendras, avena, arroz, avellanas, guisantes, entre otras, cada vez más presentes en los lineales de los supermercados.

Los expertos en nutrición dan la bienvenida a esta mayor oferta pero temen que la sustitución de un alimento básico en nuestra dieta por estas alternativas vegetales pueda dar lugar a deficiencias nutricionales. De entrada, advierten de que estas bebidas no son leche. “Sólo puede considerarse como tal la que procede de las hembras de los mamíferos”, remarca José Manuel Moreno, coordinador del comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Valor nutricional

Pero la verdadera diferencia la establece el valor nutricional de la leche y los derivados lácteos, que además de proveer de energía, son una excelente fuente de proteínas de elevado valor biológico, de minerales como calcio, magnesio, fósforo, magnesio, zinc o yodo, y de vitaminas A, B y D, como recuerda el informe La leche como vehículo de salud, editado por la Fundación Española de Nutrición (FEN).

De entre todos estos nutrientes, Moreno destaca “el beneficio del valor biológico de sus proteínas y de su alto contenido en fósforo y en calcio, del que es la principal fuente dietética y, por tanto, clave en nuestra salud ósea”; así como su “flexibilidad en la dieta”, que facilita cumplir con la ingesta diaria recomendada de 2-4 raciones de leche y derivados lácteos (cada ración equivale a 200-250 ml de leche o 125 g de yogur) en función de la edad y el estado fisiológico.

Una alternativa a la leche de vaca es la de cabra, que en España -el segundo productor europeo- se ha empleado tradicionalmente en la elaboración de quesos. De sabor más fuerte, se considera que su composición es más parecida a la leche materna. “Son bastante similares en energía y grasas, pero la de cabra tiene mayor cantidad de proteínas y menos hidratos de carbono”, aclara Paula Rodríguez, dietista-nutricionista de la FEN. De hecho, el contenido de macronutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono) es semejante al de la leche de vaca, pero la grasa de la de cabra es de digestión más fácil y contiene menos lactosa y caseína, proteína que causa alergia a la leche de vaca.

Precisamente es en las personas con intolerancia a la lactosa -que pueden recurrir a la leche de vaca sin este azúcar-, con alergia a la proteína de la leche de vaca y las vegetarianas donde podría existir un hueco para las bebidas vegetales.

Prevalencia de alergia

No obstante, Julio Basulto, dietista-nutricionista y docente, precisa que “menos del 2 por ciento de los españoles” tienen alergia a la proteína de leche de vaca y que, aunque se dice que la intolerancia a la lactosa afecta al 25 por ciento, “el porcentaje real es bastante menor, porque esa supuesta intolerancia es en muchos casos autodiagnosticada, sin confirmación médica”.

Entre las bebidas vegetales, la de soja es claramente la referencia. “Porque es la que más se aproxima a la leche de vaca y tiene más proteína y de mayor valor biológico que el resto, pero contiene menos minerales y vitaminas que la leche, por lo que hay que suplementarla con calcio y vitaminas”, señala Moreno.

Dejando a un lado la de almendras -con un contenido proteico algo más alto-, este experto subraya que el valor nutricional del resto de bebidas vegetales es “pobre”, con menor calidad y cantidad de proteínas, minerales y vitaminas. Las de arroz y avena tienen un contenido calórico y proteico muy bajo, pero muy elevado en azúcares.

Por todo lo expuesto, los expertos coinciden en que la leche no es sustituible por las bebidas vegetales. “Porque no son comparables, ni por su origen ni por su composición ni por su contenido. Es cierto que podemos pasar sin lácteos, pero eso exige un esfuerzo de equilibrio en la dieta para no sufrir deficiencias nutricionales”, advierte Moreno. Por su parte, Basulto considera “absurdo” tomar bebidas vegetales sólo para sustituir las proteínas que faltan al abandonar la leche, “porque a la población española nos sobran proteínas en la dieta -triplicamos las recomendaciones- y lo mismo pasa con las grasas o los hidratos de carbono”.

Mitos negativos que persisten

Al teclear “leche de vaca” en el buscador de internet vemos que las primeras entradas están repletas de mensajes, con escaso o nulo fundamento científico, sobre supuestos efectos perjudiciales para nuestra salud. José Manuel Moreno, coordinador del comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), subraya que la evidencia científica muestra que su consumo tiene un efecto “positivo o neutro” en hipertensión arterial, síndrome metabólico, obesidad, enfermedad cardiovascular y asma, algunas de las patologías más citadas. Otro de los mitos más arraigados en los últimos tiempos es que la leche de vaca provoca mucosidad: “Simple y llanamente, una patraña” zanja el dietista-nutricionista Julio Basulto. Eso sí, existen datos más contradictorios, aunque poco sólidos, sobre la relación con diabetes y cáncer; y estudios recientes (Feskanich, Bolland, Tai) concluyen que la ingesta de leche y de calcio en la dieta no se asocia a un menor riesgo de osteoporosis y fracturas en la edad avanzada, poniendo en entredicho las recomendaciones de lácteos y de suplementación de calcio con este objetivo en personas adultas. Ante la cascada de informaciones poco rigurosas, Paula Rodríguez, dietista-nutricionista de la FEN, reclama “ser selectivos y críticos con los contenidos”, así como “una asignatura de educación nutricional”. Y Basulto reprueba la “charlatanería” de ciertos terapeutas alternativos y líderes de opinión, “que nos dicen que algo que tomas todos los días, como la leche, es malísimo para la salud, y que hay que sustituirlo por otra cosa que viene de lejos y es muy buena, pero sin contrastar ni lo uno ni lo otro”.

Fuente: correo farmaceutico, España. 10-9-2016