La leche, entera incluso a dieta

El debate sobre su consumo no se sostiene; la ciencia se inclina a su favor y aún tomamos menos de la necesaria

Definitivamente, la leche es buena y mejor entera, que es la de verdad, la que aporta vitaminas, proteínas, grasas saludables y minerales básicos para el desarrollo de los seres humanos. La evidencia científica otorga al producto más blanco de la naturaleza una enorme capacidad de protección frente a las enfermedades más mortíferas, las cardiovasculares, y también frente a la diabetes, y varios tipos de cáncer, en especial el de colon. Incluso hay estudios, no uno ni dos, que la citan como un potente regulador del colesterol en la sangre. Los críticos consideran que su consumo mantenido a lo largo de la vida resulta antinatural y que todas sus ventajas nutricionales pueden obtenerse a través de otros productos. ¿Es eso cierto? La realidad es que no hay alimento como éste que genere tanta unanimidad a su favor en la comunidad científica internacional. Hay países, y es verdad, que se han visto obligados a regular su control, pero no hay pirámide alimentaria que la situe fuera de la base de la figura, entre los comestibles básicos para una vida saludable. ¿Quiere saber por qué? Siga adelante.

Ascensión Marcos ha dedicado su carrera a la investigación de la nutrición en el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde dirige el grupo de Inmunonutrición. Es, además, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) y no tiene ninguna duda del «enorme valor nutricional» de la leche, «por supuesto entera, se mire por donde se mire». Según defiende, la sociedad española, a diferencia de la americana, donde la epidemia de obesidad ha obligado a una regulación por ley de los productos lácteos, sufre en la actualidad un déficit de calcio «muy importante», que resulta especialmente preocupante entre los niños pequeños, los adolescentes, las mujeres embarazadas y la población de mayor edad, que es el grueso de la sociedad española, cada vez más envejecida.

«Si hay un alimento que aporta calcio es la leche. Otros como las verduras, incluso el pescado y los crustáceos, también nos la garantizan, pero en cantidades muy reducidas», insuficientes para las necesidades nutricionales del ser humano, según advierte la especialista. El otro gran valor de la leche es su grasa, que no sólo es de una cantidad insignificante, sino que se trata de un tipo de grasa fundamental para el organismo, porque facilita la absorción de minerales y vitaminas.

Lo que opinan los críticos

Las razones de los críticos se basan fundamentalmente en dos criterios. El principal sostiene que las muchas propiedades que se atribuyen a la leche pueden obtenerse de otros alimentos. La falta de calcio puede suplirse mediante el consumo de frutos secos, especialmente las almendras y el sésamo, y también de verduras. Las crucíferas como el brócoli, las coles y la coliflor, son ricas en este mineral; y también otras, como las acelgas y las espinacas. El queso también constituye para los críticos una buena fuente de calcio.

La segunda razón que aportan tiene que ver con la intolerancia a la lactosa, una complicación que afecta al 75% de la población mundial, aunque apenas el 15% de la sociedad europea; A ella se suma, según esta corriente de opinión, una realidad histórica: El ser humano, sostienen, es el único animal que consume leche a lo largo de toda su vida.

«Somos la única especie animal que toma leche durante toda su vida, sí; pero también la única que conduce coches y ha llegado a la Luna»

«El problema es que ahora todo el mundo parece saber de nutrición y se están diciendo y dando por buenas auténticas barbaridades»

«También somos la única especie que cocinamos, nos vestimos, viajamos en coche y hemos llegado a la Luna», ironiza el investigador Sergio Casamiglia, catedrático de la facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona, que aporta datos a los argumentos en defensa de la leche. La regulación de su consumo en EE UU, tiene que ver no tanto con los lácteos, como con el exceso de grasa que ingiere la sociedad norteamericana en forma de pizzas, hamburguesas y queso. El consumo medio de leche en el país se sitúa en 2 litros por ciudadano al día. En España anda en torno a los 250 mililitros, que es como un vaso de leche, más o menos, por persona y día. Es la mitad de lo que recomiendan las guías internacionales de nutrición, que se sitúa entre los 500 y 700 mililitros, dos o tres vasos.

Medio kilo de gambas al día

Nuestra dieta también nos proporciona mucho menos calcio del que se necesita, en torno al 60%. La leche, según Casamiglia, constituye la mejor solución para lograr el aporte necesario, porque el 87,5% de su composición es agua. «Esos dos o tres vasos de leche al día completan los requerimientos nutricionales de calcio y de vitamina D. Para el calcio, hay otras posibilidades, pero hay que pensárselas bien: valdría medio kilo diario de acelgas o espinacas; o dos raciones diarias de 250 gramos de gambas o, en su caso, 100 gramos de almendras. Lo de la verdura me parece complicado; las gambas si no te acaban hartando, tu bolsillo se resentirá; y las almendras tienen un valor energético muy alto, en poco tiempo ganarás un peso tremendo».

En su contexto

170 estudios científicos, en números redondos, avalan el consumo de leche entera y todas las guías alimentarias del mundo la consideran un alimento básico
«La naturaleza no puede propiciar un alimento insano»
Los científicos que investigan sus cualidades nutricionales defienden un «argumento irrevocable» a favor de la leche. «Es el alimento que genera la naturaleza para asegurarse el mantenimiento de la especie. No puede haber nada mejor», argumentan.

2 vasos de leche deberían consumirse al día, 3 si se trata de niños, adolescentes, embarazadas y personas mayores. Los españoles toman de media sólo uno.
La leche, es cierto, tiene grasa, Un 3,5% de su composición lo es. Pero dos vasos de leche son apenas 7 gramos de una grasa positiva para el cuerpo humano. «El queso es leche concentrada. Si eres capaz de tomarte sólo una cuña del tamaño de un sobrecito de azúcar, adelante». Los expertos lo tienen claro: la leche entera, incluso si se está a dieta. «Salvo, claro está, que se sea intolerante a la lactosa», matiza Casamiglia. «El problema es que ahora todo el mundo sabe de nutrición y se están diciendo auténticas barbaridades, que suponen un gran problema», alerta Marcos.

Protectora frente a graves enfermedades y fuente de vitamina D

La leche tiene grandes ventajas desde el punto de vista de la salud y también algún inconveniente. La ciencia ha demostrado que protege contra las enfermedades cardiovasculares y también frente a la obesidad y la diabetes tipo 2, dos enfermedades ligadas a los kilos de más, que afectan al 30% de la población occidental. La evidencia científica ha demostrado, sorprendentemente, que hay más obesidad y sobrepeso entre quienes consumen leche desnatada y semidesnatada que entera.

También ayuda este producto a prevenir el cáncer de colon, que es el más importante ligado a la alimentación;aunque podría favorecer el de próstata. «Es mucho menos común y lo normal es no morirse de él. Puestos a elegir, no me cabe duda», indica Sergio Casamiglia. Otro inconveniente es que si se supera su consumo recomendado, el exceso de calcio provoca que se pierdan los beneficios de la vitamina D. Por eso, existen ya en el mercado leches enriquecidas con este suplemento.

Fuente: El Norte de Castilla, España. 02/02/2020