La leche y los productos lácteos, aliados para cumplir con los requerimientos diarios de calcio en la dieta

noticiasSAL0722_CalcioUn vaso de leche proporciona entre el 27 y el 37 % de la cantidad de calcio diaria recomendada.

Los lácteos son alimentos muy completos y equilibrados debido a la riqueza y variedad de sus componentes nutritivos, según advierte Nancy Babio, presidenta del Colegio de Nutricionista de Cataluña, quien recuerda que la leche y los productos lácteos deben formar parte de la dieta diaria en cualquier etapa de la vida. Las guías alimentarias de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aconsejan el consumo de 2-4 raciones diarias de leche o queso o yogur en los adultos; de 2 a 3 raciones en niños; de 3 a 4 en embarazadas, lactantes y adolescentes; de 3 a 4 raciones en mujeres mayores de 60 años y de 2 a 3 raciones en hombres de la misma edad.

En relación con sus calorías, la leche y los productos lácteos poseen elevados niveles de nutrientes. Son fuente de vitaminas hidrosolubles B1 y B2 y liposolubles A y D. Además, aportan potasio, magnesio, zinc, yodo y fósforo y, de entre los minerales, destaca su alto contenido en calcio.

Cada vaso de leche (de 250 ml equivalente a una ración) tiene unos 300 mg de calcio aproximadamente (entre el 27 y el 37% del requerimiento medio estimado de calcio) y, aunque hay otros alimentos, como el pescado, algunas verduras, las legumbres o los frutos secos que también aportan calcio, lo poseen en menor medida. Por ejemplo, para ingerir la cantidad de calcio contenida en un vaso de leche, se deberían incluir casi medio kilo de espinacas o 150g de almendras por día en la dieta. Además, el calcio de los productos lácteos es particularmente biodisponible, es decir, más fácil de asimilar, por el alto contenido en lactosa, así como por la ausencia de inhibidores de su absorción.

Según explica la doctora Babio, la encuesta ENIDE (Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española) pone de manifiesto que entre un 20 y un 30% de la población presenta ingestas inadecuadas de calcio, cifra que se eleva hasta el 82% en las mujeres de entre 45 y 64 años tienen una ingesta inadecuada de este mineral. “La leche y los productos lácteos son una buena fuente de calcio e incluirlos en la dieta nos ayuda a cumplir con los requerimientos diarios de este mineral”, añade esta experta en Nutrición.

En la leche también hay más de doscientos ácidos grasos distintos y, en comparación con otros alimentos, muchos de ellos son ácidos grasos de cadena corta, lo que facilita su digestibilidad.

“Gracias a todos estos nutrientes, la leche y los productos lácteos poseen unas propiedades que los convierten en parte fundamental de la dieta diaria. De hecho, otros alimentos que se utilizan como sustitutos, como la bebida de soja o la de almendras, no poseen las mismas proteínas, vitaminas y minerales que la leche”, explica la doctora Babio.

Aunque la cantidad de proteínas de la leche y la bebida de soja son similares, su calidad no es exactamente la misma. Las derivadas de la leche de vaca –caseína y proteínas séricas-, ejercen funciones fisiológicas que no comparten con las procedentes de la bebida de soja. Además, las vitaminas que aporta la leche de vaca no están presentes, o lo están en escasa cantidad, en la bebida de soja. Sucede lo mismo con el contenido en minerales (especialmente calcio que es mayor y sobre todo presenta mejor biodisponibilidad en la leche de vaca). Solo algunas de las fórmulas de soja comercializadas están enriquecidas en vitaminas, sobre todo A y D, y en minerales como el calcio. Tampoco contiene los mismos nutrientes la “leche de almendras”. A igualdad de ración, la “leche de almendras” aporta más calorías y tanto la calidad de la proteína como la biodisponibilidad de los nutrientes no son similares a los de la leche.

Sin embargo, esta experta advierte que los valores nutricionales y energéticos difieren mucho de un producto lácteo a otro, especialmente, existen diferencias significativas en el contenido de lactosa. “La fermentación de la leche aumenta la tolerancia a la lactosa debido a su transformación en ácido láctico. Los productos lácteos como el yogur o el queso, pueden ser consumidos por personas intolerantes, ya que carecen o tienen cantidades muy pequeñas de lactosa”, explica esta especialista en Nutrición.

Fuente: Discapnet, España. 25-06-2015