Lácteos, cereales y frutas en el desayuno

NoticiasSAL0724_DesayunoSaltearse la primera comida del día implica una gran exigencia para el organismo que funciona sin energía después de tantas horas de ayuno. Especialistas indican una dieta que aporte calcio, fibras y vitaminas. Dificultades en el habla, de memoria y de razonamiento por hábitos inadecuados.

Un cafecito a las apuradas con lo primero que se encontró en la alacena, unos mates “pelados”, o picar algo de pie, son algunas de las prácticas que muchas veces reemplazan un buen desayuno.

Sin embargo, quienes lo hacen no tienen en cuenta que desaprovechan la energía del organismo exigiéndole un esfuerzo innecesario. Tener en cuenta aquellos alimentos que deben estar presentes en un desayuno completo es el punto de partida.

“Hay que ir a lo simple porque con lo que uno tiene en la casa se puede hacer un buen desayuno, no hace falta algo muy sofisticado”, destaca la nutricionista Marisol Martínez. Agrega que armarlo requiere conocer y adaptarse a lo que hay, a los gustos y a los recursos de cada uno.

Los especialistas destacan que los cereales, lácteos y fruta deben ser los tres pilares de la primer comida del día.

“El cuerpo es como un auto: hay que ponerle combustible para poder arrancar”, sostiene la licenciada Cecilia Llaver, decana de la facultad de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Juan Agustín Maza. Esto en particular luego de haber pasado tantas horas en reposo y ayuno. Subrayó que debe cubrir el 25% de las calorías que se consumen en el día.

Tres elementos

Hay tres tipos de alimentos que deben estar presentes en la principal comida del día para tener un buen rendimiento en la actividad que se vaya a encarar.

Lácteos. Su presencia es tan fundamental que en una evaluación que realizó el Programa de Sanidad Escolar se consideró que los niños no habían desayunado si no habían ingerido una porción de ellos.

Aunque lo habitual es un vaso de leche solo o con algún agregado, para aquellos a los que no les agrada cuenta de la misma manera el queso, ricota, yogurt o leche cultivada.

Estos productos aportan fundamentalmente calcio, indispensable para mantener los huesos sanos y fuertes. Además contienen vitaminas A y D y riboflavina.

Cereales. A esta categoría corresponden los hidratos de carbono que proveerán energía después de la inactividad nocturna. Grisines, pan, galletas, tostadas además de los identificados como cereales propiamente dichos serán los aliados para lograr el cometido. Lo importante es tener en cuenta que no incorporen demasiada azúcar ni grasas, en particular si se debe cuidar el peso.

En consonancia con su postura de adaptarse a lo que se puede tener acceso, Martínez dijo que aunque no es lo ideal por su contenido graso, si hay tortitas -tan típicas de Mendoza- es aceptable. “Hay que tener en cuenta la cantidad; si se come una de vez en cuando no pasa nada”.

En tanto Llaver señaló que la glucosa presente en los hidratos (tostada, cereales) es lo que el cerebro necesita para activarse al comenzar el día.

Frutas. Aportan vitaminas, minerales y azúcar. Puede consumirse la fruta entera, en ensalada o simplemente el jugo.

“Mucha gente no lo tolera porque aligera el intestino o no le gusta mezclar. En esos casos una opción es comerla un poco después pero lo ideal es poder complementar con estas vitaminas”, comentó la nutricionista.

Azúcar. “Debe haber un poquito de azúcar, especialmente cuando se trata de niños y embarazadas”, dijo Martínez.

Sugirió incorporarla en una medida de dos cucharaditas de té o a través de miel, dulces, mermeladas o jaleas en pequeñas cantidades.

Esto, aunque el resto del día se usen edulcorantes, justamente por este requerimiento del cuerpo luego de tantas horas en ayunas, cuando necesita reponer energía.

El plato más importante de la jornada

Las exigencias de la vida actual hacen que los tiempos sean limitados, mientras que la falta de conciencia de lo importante que es el desayuno hacen que éste se relegue.

La falta de este hábito se transmite a toda la familia. Llaver reconoce que “por lo general los adultos no desayunan bien, muy pocos toman leche, toman un café bebido o mate con una tortita; muchos consumen cosas que no son un aporte o toman algo a las apuradas antes de irse a trabajar. Es rara la persona que desayuna adecuadamente”. Destacó que es la comida a la que menos importancia le dan cuando debería ser al revés.

Pero en opinión de los profesionales de la nutrición son los niños los que más se saltean el desayuno. Una encuesta reciente del programa de Sanidad Escolar concluyó que más de la mitad llega a la escuela sin haber ingerido nada o con una ingesta insuficiente.

Por eso, recomiendan hacerlo antes de salir de la casa, ya que muchos lo hacen a media mañana, ya sea en el trabajo o el colegio. Esto implicará un mal aprovechamiento de la energía.

“La gente no le presta mucha atención a esto, pero todo ese tiempo que transcurre el cuerpo ya estuvo en movimiento igual que el cerebro y lo estamos haciendo trabajar sin combustible”, dijo Martínez.

“El cerebro está dormido, si no le damos energía me va a costar hasta hablar y mucho más memorizar, prestar atención o rendir un examen”.

Un mal desayuno puede ser la causa de muchos problemas de aprendizaje. Debe ser la comida más importante porque se tiene todo el día para gastar esas calorías. Quienes se alimentan inadecuadamente llegan a la siguiente comida con mucho hambre y comen más. De hecho se ha observado que una alta proporción de las personas con sobrepeso no desayuna bien.

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Fuente: Los Andes, Argentina. 15-06-2015