Por qué la leche se ha convertido en un asunto de Estado en EE.UU.

Una propuesta de ley pide que productos alternativos no lácteos dejen de llamarse “leche”.

Mientras el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, insta al Congreso a investigar las presuntas escuchas del Gobierno de Barack Obama, parece ser que la preocupación de los congresistas está en otros temas, concretamente en un asunto de interés popular: la leche. En este caso, la de almendra.

El senador Tammy Baldwin de Wisconsin y el representante de Vermont, Peter Welch, ambos del partido demócrata, introdujeron DAIRY PRIDE Act, una propuesta de ley para prohibir que se denomine “leche” a productos lácteos alternativos elaborados con alimentos como la almendra, soja, avena, avellana, cáñamo o anacardo.

El conjunto de los granjeros que se dedican a la industria láctea, agrupados contra estos productos no lácteos, sufren con esta competencia que consideran desleal ya que engañan al consumidor, pues el producto no lleva leche y se comercializa bajo ese nombre.

Según Baldwin, el hecho de que estas alternativas no lácteas se vendan bajo esa denominación, “entristece a los granjeros que trabajan duro cada día para elaborar un producto nutritivo”. “Estas imitaciones han usado el buen nombre del producto lácteo para su propio beneficio, lo cual va en contra de la ley”, añadía el senador de Wisconsin.

Mientras el veganismo y la leche a base de plantas está en pleno auge, los granjeros norteamericanos se alzan para evitar que se le dé el nombre de “leche” pese a que se pretenda copiar el original. “Las copias suelen ser una forma de adulación, pero el aumento de productos llamados leche que evidentemente no lo son está mal y es engañoso”, afirmaba Brad Nevin, granjero miembro de la Asociación de Productores de Leche en Wisconsin.

DAIRY PRIDE Act, cuya traducción sería Ley de Orgullo Lácteo – el acrónimo de “Defending Against Imitations and Replacements of Yogurt, milk, and cheese to Promote Regular Intake of Dairy Every day” (Defensa contra las imitaciones y reemplazo de yogur, leche y queso para promocionar el consumo de lácteos cada día) –, ha abierto el debate en Estados Unidos. Siguiendo la norma, ¿debería la mantequilla de cacahuete dejar de llamarse mantequilla?

Los granjeros afirman que la leche alternativa es engañosa porque no tiene los beneficios de la natural.

Fuente: La vanguardia, España. 7-3-2017