Informar sobre el verdadero valor de los productos lácteos

noticiasSAL0127_ComillotEl Dr Alberto Cormillot planteó el escenario frente a las nuevas alternativas alimenticias e hizo hincapié en la incorporación de estrategias de marketing para responder a la demanda de la comunidad.

En los últimos años han surgido muchas alternativas de alimentación, que se caracterizan por la inclusión o exclusión de ciertos alimentos. Uno de los movimientos pioneros fue el vegetarianismo, que tiene -para sorpresa de muchos- el año 1847 como fecha fundacional. Más precisamente en la ciudad de Manchester, Inglaterra, cuando se fundó la primera Asociación Vegetarina del mundo.

El Dr Alberto Cormillot, reconocido médico especializado en nutrición, decidió comenzar su charla en el evento organizado por ProLeche por sus 20 años de vida, refiriéndose al rol de la leche en una alimentación saludable. Presentando además algunas alternativas alimentarias (ovolactovegetarianos, lactovegetarianos, ovovegetarianos, frugivorismo, veganos), a las que englobó como una “filosofía de consumo y de vida”, y diferenció de aquellas posturas más extremas. “Están aquellos que son vegetarianos por una filosofía de vida, otros que lo hacen por moda y otros que directamente son fanáticos… y justamente esto es lo peligroso, porque bajo el esquema del fanatismo pueden decir cualquier cosa de aquello que consideran malo”, aseguró en clara referencia a los mitos “anti-leche” que circulan entre sus detractores. “Uno puede ser vegetariano como filosofía de vida, pero decir que la leche es veneno líquido ya corresponde a un fanatismo, a un entretenimiento alimentario”.

Según el nutricionista, no hay evidencia científica que avale que esas dietas donde existe algún elemento que no se consume, sean mejores que una alimentación variada. “Todas las posturas se aceptan como una filosofía, pero lo que no podemos tolerar es que se pregonen ciertas creencias como conocimiento científico”, advirtió. No obstante, hizo la salvedad de que los vegetarianos tienen una mayor expectativa de vida que aquellos que consumen mucha carne: “Aquellos que son ovolactos, que comen un poco de carne, lácteos y pescado, son en realidad los que tienen una mejor calidad de vida”, aclaró.

Cormillot compartió también con la audiencia una preocupación que hemos tenido todos alguna vez: “Resulta que ahora todo es peligroso para la salud. La población está loca… ¡porque no sabe qué puede comer!”, exclamó. “Esto pasa porque vivimos en una población propensa a profesar creencias infundadas”, determinó, aunque reconoció que detrás de estas creencias existen intereses económicos, campañas en contra y proliferación de lo que él considera “entretenimientos alimentarios”, que es lo relativo a las modas de consumo o a los fanatismos.

Según Cormillot, la cadena láctea en general debe tener muy en cuenta cuáles son los obstáculos que debe atravesar para seguir teniendo un lugar privilegiado en las dietas de todos los seres humanos. “El consumo de leche en el mundo ha ido creciendo y en Argentina también. Pero lo verdaderamente importante es que no ha crecido tanto como sí lo han hecho las gaseosas por ejemplo. El combate que debe enfrentar la leche son las gaseosas”, aseguró.

Cuando el lobby lo es todo

¿Cómo interviene el sector económico en las publicaciones? “Estoy convencido de que las industrias determinan nuestra alimentación. Hay mucha bibliografía y publicaciones que revelan la relación que existe entre las industrias, los grandes lobbies, gobiernos y sponsors. Coca Cola, en los últimos años, debió aumentar su dinero destinado a lobby, sobre todo en Estados Unidos, donde la obesidad está causando estragos”, reveló el nutricionista, enumerando gran cantidad de casos donde importantes firmas del mundo de los alimentos gestionaban publicaciones a favor de sus productos en publicaciones especializadas de gran prestigio internacional.

Con respecto a las campañas anti-leche, que desde hace varios años se han instalado en la sociedad, Cormillot indicó que una de las más relevantes a nivel de la opinión pública ha sido la publicación expedida por la Universidad de Harvard, que eliminó incluso a la leche de su pirámide de alimentos sanos. “El trabajo presentado por científicos de Harvard aconseja que se limite el consumo de leche a dos porciones diarias, lo que es totalmente distintos a decir que no se consuma”, advirtió, animándose a refutar esta teoría que cuenta con el aval de una de las instituciones educativas más emblemáticas y reconocidas del mundo.

Otro de los argumentos más conocidos de las corrientes anti-leche hace referencia a que “somos la única especie que continua consumiendo leche después del tiempo de amamantamiento”, a lo que Cormillot respondió de manera forma jocosa: “Y además somos la única especie que tiene proyectos, que baila, que estudia las estrellas y que escribe poesía. Las creencias son irrefutables, no podés discutir contra ellas. Deberíamos cambiar el dicho y agregar: ‘No se puede hablar de política, fútbol, religión y alimentación'”.

Para sumar adeptos

Frente a este panorama, el reconocido nutricionista consideró que la industria de la leche debe plantear estrategias que ayuden a revertir esta mirada inquisidora sobre los lácteos. ¿Qué medidas deben tomar entonces? En primera instancia, indicó que es importante tener en claro cuáles son las características por las cuales los consumidores eligen la leche y hasta deciden pagar un poco más. Según un relevamiento presentado en su disertación, alguna de dichas características son las siguientes: ser un complemento natural, tener una alta cantidad de fibra y proteína, ser un producto libre de transgénicos, ofrecer versiones fortificadas con vitaminas y/o minerales, bajas en azúcar o sin azúcar y grasas.

También es importante estar atentos a las demandas de los consumidores y tener los reflejos suficientes como para ofrecer al mercado lo que se llama “lácteos de diseño”, es decir, productos hechos para la vida moderna, pensados para las distintas etapas de la vida. “En esta sintonía hay una clara oportunidad para comercializar productos que ayuden a reemplazar comidas, aporten nutrientes y sean ricos en proteínas”, aseguró.

Nuestro país hace relativamente pocos años ha comenzado a diversificar su paleta de productos con la incorporación de leches saborizadas o enriquecidas con hierro, vitaminas y otros nutrientes. “El marketing en nuestro país es más tímido con respecto a la leche y a la demanda de nuevos productos que se adapten a las necesidades actuales de sus consumidores”, advirtió.

Como conclusión y además como sugerencia al sector lácteo en general, Alberto Cormillot aconsejó trabajar mucho en relación a la comunicación para poder enfrentar la desinformación que se genera en torno a este sector. “Deben tener una actitud de respuesta cero a las agresiones y, por el contrario, deben tener una actitud proactiva en relación a la creación de presentaciones y combinaciones novedosas para atraer más consumidores, así como también deben trabajar y esforzarse para generar un marketing y comunicación creativo que llegue a toda la sociedad”.

El mensaje que debemos transmitir, según el especialista, es que la leche es un producto conveniente, agradable, gratificante, versátil, personalizable y que puede llegar a niños, jóvenes, adultos, embarazadas, deportistas y personas mayores. El consumo de leche no tiene riesgo para la salud y, por el contrario, está asociado al crecimiento de los niños, tiene efectos positivos en la reducción de presión sanguínea, enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer colorrectal, y además contribuye a la salud ósea.

Fuente: Inforcampo, Argentina. 4-1-2016
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