Grasa láctea, un nutriente diferente

La leche constituye uno de los alimentos de mayor valor nutricional y complejidad composicional, por lo que ha sido desde siempre objeto de innumerables estudios, siendo posiblemente el alimento más analizado e investigado.

En los últimos años, la investigación científica enfocada en uno de los nutrientes importantes de la leche, la grasa láctea, ha demostrado nueva evidencia sobre sus bondades nutricionales y los beneficios de incluir lácteos enteros en el marco de una dieta variada y saludable.

La leche y sus derivados son alimentos esenciales para el ser humano, y su aporte nutricional diario es fundamental en las diferentes etapas de la vida, constituyendo una relevante fuente de energía, proteínas de alto valor biológico, lípidos, calcio, potasio, magnesio, fósforo, y vitaminas (tanto hidro como liposolubles). Sus lípidos constituyen un valioso aporte energético, y un consumo moderado de leche no implica riesgo alguno con relación a la ingesta de ácidos grasos saturados (AGS), ácidos grasos trans (AGT) y colesterol.

El gran aporte nutricional de la leche ha permitido establecer recomendaciones mínimas de ingesta de este producto y de otros productos lácteos (2 a 5 porciones diarias) en función de la edad y el estado fisiológico (especialmente en el embarazo, la lactancia, la infancia y pubertad, y en el adulto mayor).

La prevalencia de sobrepeso, obesidad y las enfermedades no transmisibles (ENT) están aumentando a un ritmo alarmante, por lo que el control de peso se ha convertido en un tema importante de salud pública en todo el mundo. Hasta el día de hoy y en general, la investigación científica en nutrición continúa indicando que el consumo de tres porciones diarias de leche, queso o yogurt, como parte de una dieta equilibrada rica en nutrientes puede ayudar a mantener un peso saludable. Además, varios estudios clínicos aleatorizados han demostrado que las dietas que incluyen tres porciones de lácteos por día:

1) Mejoran el peso corporal y/o la pérdida de grasa corporal en adultos obesos y con sobrepeso en condiciones de restricción calórica y cuando el consumo de lácteos y/o de calcio se incrementa desde cantidades inadecuadas a cantidades adecuadas;

2) Ayudan a los adultos a reducir el aumento de peso corporal en condiciones donde no se reduce el consumo de energía.

Por otra parte, en todos los estudios clínicos que examinaron el papel de los productos lácteos en la reducción de peso corporal bajo condiciones de restricción calórica, se logró la pérdida de peso. Por lo tanto, la preponderancia de la evidencia científica apoya el papel benéfico de los productos lácteos (leche, yogur y queso) en el control de peso.

Aunque existe una creciente percepción de la relación entre los ácidos grasos de la dieta y la salud, no hay ninguna evidencia convincente para hacer recomendaciones generales sobre la restricción del consumo de grasa láctea. Los productos lácteos enteros destacan en el conjunto de una dieta equilibrada por la presencia de componentes lipídicos bioactivos, proteínas de alta calidad y son la fuente por excelencia de calcio biodisponible.

El consumo de lácteos enteros (con grasa) no evidencia aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular ni obesidad. Las proteínas lácteas inciden en la reducción de la presión arterial y en el riesgo de diabetes. En individuos con sobrepeso, contribuye al control del índice de masa corporal (IMC).

A la vista de las evidencias científicas disponibles hasta este momento, se puede afirmar que, en individuos sanos, la inclusión de leche y productos lácteos con grasa en una dieta equilibrada puede ser muy beneficioso para la salud.

Fuente: Periódico Digital Centroamericano y del Caribe. 09/09/2020